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martes, 17 de marzo de 2015

LAS HOCES DE VEGACERVERA

Estamos a mediados de marzo y parece que los escasos días de sol que hemos disfrutado nos han traído el aroma de la primavera. Apetece salir a buscar el sol, la luz.

La temperatura es excelente y aunque aún anochece antes de lo que todos desearíamos, es un buen momento para disfrutar del aire de la montaña.

Hoy os invito a pasear conmigo por un entorno especial, con un luz y un color que, sin ser el de Andalucía, no tiene nada que envidiarle: el curso del Curueño.

Ejemplar de gallo en la muestra
Nos acercamos hasta La Vecilla, donde se celebra una jornada especial: la muestra de pluma de gallo. Claro, para algunos esto sonará poco menos que a chino. Pues no se trata sino de una "mini feria" en la que los criadores de gallo exponen algunos de sus mejores ejemplares y muestran cómo se elabora, partiendo de las plumas de gallo, la "mosca" para los cebos de cañas de pesca.

Carretes de caña de pescar
En la muestra no faltó el concurso de montadores infantiles, donde era magnífico observar con qué concentración los pequeños se aplicaban a montar las plumas.

En torno a esta actividad, cañas de pesca, sedales, catálogos de plumas tan variados como queráis imaginar. Todo lleno de color y animación.

La Vecilla



Una vez vista esta curiosa muestra, procedía acercarnos a las Hoces de Vegacervera. Una pequeña maravilla de la naturaleza que merece la pena visitar.

Valdepiélago, Matallana, Cármenes ... son algunas de las localidades que puedes encontrar en tu recorrido.

Puente romano en el cruce con Arintero
A pesar de encontrarnos a mediados de marzo, la montaña leonesa se encuentra nevada. Nieve que aún se mantiene desde hace más de un mes, cuando muchas de estas localidades estuvieron aisladas durante días a causa de la nevada.

Hoces de Vegacervera
El Curueño













A lo largo de las hoces podrás observar los restos de la calzada romana y algunos puentes romanos. Merece la pena que hagas una parada en el cruce con Arintero para que puedas admirar uno de ellos, restaurado, en un estado perfecto de conservación.

Y para terminar, en cualquiera de los múltiples locales de restauración que hay en la zona, podrás degustar unas exquisitas sopas de trucha acompañadas de carnes o pescados al estilo de la zona.

Que lo disfrutes.










viernes, 21 de junio de 2013

LEON (SPAIN). NEVADA


LEÓN (Spain). Nevada

Esto, aunque no lo parezca, es un parque de León; y es que en esta ciudad, casi todos los años, disfrutamos de una -o varias- señora nevada.

El cielo se pone de un color gris plomizo y ves, allí a lo lejos, que barrunta nieve. Empieza a nevar y es un placer ver caer los copos tras la ventana, al calor del hogar, pero con la certeza de que al día siguiente costará llegar al trabajo.

Y al día siguiente te levantas, por lo menos, media hora antes. Tienes que quitar la nieve de la rampa y, aún así, no garantizas que puedas sacar el coche.

Lo más seguro, lo que ya llevo haciendo unos años es, en lugar de sacar el coche, saco las botas de montaña, me enfundo una buena bufanda, unos guantes, meto los zapatos de pitiminí en una bolsa, cojo el bolso y la bolsa y echo a andar camino de mi trabajo.

Unas dos horas, mínimo, me cuesta la aventura.

Y no penséis que es cosa fácil. Sube y baja cuestas; sortea aceras que no ves y pisa por donde antes otros hicieron camino, eso es lo más seguro para no caerse. Y todo esto caminando como si fueras un patito, subiendo y arrastrando los pies por una capa de nieve que te llega hasta media pierna. ¡No! ¡No exagero!. Aquí, en León, las nevadas son así y duran varios días.

El primer día la ciudad, el campo, todo ... está precioso. Con esa blancura azulada que da la nieve. El primer día también, pero ya avanzada la mañana, las zonas de paso empiezan a no estar tan bellas. Los coches lo manchan todo y la blanca nieve se convierte en negra masa que sorteas.

A partír de ahí, y con la primera helada nocturna, tras la que la nieve, o la negra masa, ya se ha helado y es imposible caminar, empiezas a no ver ya la belleza sino la falta de previsión y organización administrativa para afrontar un hecho que no es casual, ni inusual ni aislado, pero que, pese a todo, no puede paliarse para facilitar la vida de los ciudadanos.

Pero, aún así, seguiremos diciendo que la nieve embellece nuestra ciudad durante una larga temporada, trae ilusión a niños y mayores y nos hace sentir que el espíritu de la Navidad se ha trasladado a vivir de manera permanente entre nosotros.

ALCALA DE HENARES

ALCALA DE HENARES

Aquí os dejo una bonita imagen de la Universidad de Alcalá de Henares. Tantas veces viajando a Madrid, muchas de ellas sin saber qué hacer para matar el tiempo y jamás se me ocurrió coger un cercanías y visitar estos alrededores. Visitar Alcalá, por ejemplo.

Fue necesario un viaje de trabajo para descubrir la belleza de esta ciudad.

Tiene encanto. Sus calles te envuelven y sus edificios rezuman historia. Y su tuna, of course.

Realmente merece la pena dejarse llevar por sus sones, perderse en los empedrados de El tiempo entre costuras y saborear el auténtico aire de Madrid.

miércoles, 19 de junio de 2013

EL SUEÑO DE LA LUZ

 
Catedral de León con la
iluminación nocturna
Son las 11 de la noche. Es hora de salir de casa y dirigirse a la catedral para vivir El Sueño de la Luz. A las 11:30 la guía nos recibe y nos explica en qué va a consistir la visita.
Subiremos a la vidrieras y las podremos contemplar, desde el interior, a menos de un metro de distancia. Un lujo.

Pero, además, tendremos el privilegio de maravillarnos con el espectáculo que las vidrieras ofrecen al mostrar todo su esplendor gracias a la iluminación externa de la catedral. Algo que sólo en El sueño de la luz es posible.

Habituados a ver las vidrieras desde el interior, y desde abajo, en la catedral, durante el día, con la única iluminación de la luz solar, si ya de por sí resultan sorprendentes en esa circunstancia, la impresión que se recibe cuando, finalmente, accedemos a la parte superior de la catedral y desembocamos directamente al lado de las vidrieras,no es fácilmente descriptible.


Vidriera nocturna desde el interior
de la catedral de León
Todo su esplendor, su luz, su color, su arte... se nos muestran ahí, al alcance de la mano. Sientes la tentación de alargar el brazo, extender los dedos y tocarlas, pero no es posible. Y mucho menos aconsejable. Un patrimonio como este no puede ser dañado por el capricho insensato de tantos y tantos visitantes que pensarán que con ese acto se llevan un poquito de ese sueño de luz.
La catedral se encuentra a oscuras. Tan sólo iluminada por el reflejo que la luz exterior de su iluminación produce en las vidrieras. El ambiente es impresionante. La belleza tanta que, pese a ser muchos, todos guardamos un silencio reverencial, aún cuando nadie nos ha pedido que sellemos nuestros labios.
Inmortalizamos el espectáculo mientras la guia nos va explicando el devenir de la catedral.

Van a ser las 12, informa. La iluminación nocturna de la catedral se apagará a las 12 en punto. Prepárense para estar dentro de la catedral con la única luz de la calle que las vidrieras dejan pasar, sin ningún otro aditamento.
Interior de la catedral iluminado
A las 12 en punto, la luz externa se apaga. Nosotros, en el interior, adaptamos nuestras pupilas a la luz ambiente, tenue, muy tenue, pero pese a todo, no reina en el interior la oscuridad absoluta. La belleza de las vidrieras no se pierde. Cambia, eso sí, pierde la espectacularidad de la que las dotan la artificialidad de la luz exterior, pero se mantiene íntegra su belleza. Pienso por un momento lo que sería permanecer dentro de la catedral durante la noche con esta luz, incluso más reducida.

Tras unos minutos, se enciende la iluminación interior y, de nuevo, la catedral y las vidrieras adquieren una nueva dimensión, de nuevo distinta, de nuevo hermosa.
Interior iluminado
El juego de luces y contraluces resalta ahora las formas arquitectónicas, las columnas, los arcos ... las cunas de las vidrieras, que las contienen delicadamente. Las líneas muestran la magnificencia de la construcción, el color de la piedra, la elegancia y el estilo de las formas, armónicamente ensambladas unas con otras.

No sabría decir que momento es el más bello, el más íntimo. Todos los igualmente hermosos, cada uno en su forma, pero lo que sí es cierto es que El Sueño de la Luz nos acuna, nos duerme y nos despierta y nos permite volar a otros mundos, otros tiempos, dentro de un mismo espacio.

SEMANA SANTA DE VALLADOLID

La Semana Santa de Valladolid tiene algo especial. Especial por la calidad de las obras que recorren sus calles, obras llenas de sentimiento que se suman al sentir popular, a la religiosidad, y hacen que la sensibilidad aflore en cada uno de los poros de nuestra piel.
Su calidad es tanta que algunas se encuentran dentro del Museo Nacional de Escultura Policromada; otras en Iglesias y Conventos, pero, todas, sin excepción, forman parte del conjunto escultórico de la imaginería castellana. Obras de arte que pasean por las calles de Valladolid rodeadas respeto, recogimiento y la música triste y doliente de las cornetas.
No en vano ha sido declarada de interés turístico nacional.

Especial porque los toques solemnes de cornetas y tambores acompañan las imágenes; y junto al sonar triste y seco de la música, el silencio respetuoso de las gentes mientras observan, calladas, el paso de imágenes, cofrades, manolas y penitentes.

Especial porque las procesiones también muestran la Fé, la esperanza en los penitentes que soportan el dolor y el sufrimiento de su promesa. Promesas hechas, la mayor parte de las veces, junto al lecho de alguien amado, querido. Promesas que los llevan a portar la cruz, descalzos, durante horas, bajo el frio de las tardes castellanas.

Promesas que, en unos casos, implican haber alcanzado el favor pedido; en otros, no son sino una esperanza continuada de que ese favor se cumpla.

Esperanza y fé, en cualquier caso, que sobreviven a los tiempos en los que ya en nada creemos y donde hemos perdido toda esperanza en el ser humano y en un Dios que no vemos.
Hombres y mujeres que son capaces de soportar lo insoportable por ver cumplida esa esperanza.

En la Semana Santa de Valladolid no se admiten las estridencias, ni la fiesta, ni la introducción de elementos nuevos porque están de moda. La Semana Santa de Valladolid mantiene el respeto y el recogimiento de sus inicios. Impresionan los sonidos de las cornetas y las carracas, rodeados de fieles y visitantes que contemplan el paso de las cofradías y, aún así, ese silencio sepulcral que puede cortarse.
He visto otras procesiones de Semana Santa pero ninguna me impresiona tanto como la de Valladolid, ni siquiera la de Sevilla.
Hace muchos años, cuando yo era una niña, mis padres nos llevaban a ver las procesiones que salían de madrugada; la imagen de los cofrades y del paso frente a La Antigua, en un silencio absoluto, con cientos de personas allí presentes, es algo que dificilmente podré olvidar.
Cuando siento la necesidad de rezar, de pedir algo a ese Dios desconocido en quien necesitamos creer en momentos desesperados, siempre viene a mi mente esa imagen de silencio y respeto, de recogimiento interno en medio de una gran ciudad, sin un ruido, sin una palabra, sin una voz... que te permite escuchar a tu yo interno.
No hace falta ser religioso para vivir y valorar la Semana Santa de Valladolid en su justa medida. Ocurre lo mismo que con el Camino de Santiago. Sólo hace falta ser capaz de ser tu mismo.
Por si quieres saber más de la Semana Santa de Valladolid, aquí te dejo este enlace. En su inicio, unas letras del magnífico Delibes, que ya alabó esta Semana con palabras mucho más certeras que las que yo puedo escribir.

http://www.jcssva.org/

viernes, 14 de junio de 2013

LANZAROTE versus CESAR MANRIQUE

Centro de visitantes. Timanfaya. Lanzarote
Hablar de Lanzarote es hablar de César Manrique. Yo creo que la isla no sería lo que es sin su intervención. Artista nacido en Arrecife, realizó importantes intervenciones en las islas (Hierro, Gomera, Ceuta, Tenerife y Lanzarote), todas ellas caracterizadas por su respeto e integración con el medio.

Escultura a la entrada de
los Jameos del Agua. Lanzarote

Manrique se consideraba, fundamentalmente, un pintor, y su obra se caracteriza por la creación de espacios y la experimentación de la materia. El amaba su tierra, para él, según sus propias palabras, era "la más hermosa" y se propuso que el mundo viera Lanzarote con sus mismos ojos. Hay que decir que lo consiguió. Algo que te llama la atención en sus creaciones es ese respeto al medio, ese convivir con los elementos que lo conforman hasta crear una simbiosis única entre creación del hombre y materia.

Jameos del Agua. Interior

Los Jameos del Agua, el Centro de Visitantes del Timanfaya y la propia Fundación César Manrique, son claros ejemplos de esa simbiosis. La utilización de los elementos arquitectónicos y naturales, en este caso, de la isla lanzaroteña, son un total acierto. Todo está ahí, pero no lo ves.


Isla La Graciosa vista desde El Mirador del Río
Hoy, visitar Lanzarote es ver una buena parte de la isla, tal como él pretendió, a través de sus ojos, por eso, de la visita no pueden estar ausentes Los Jameos del Agua, la Fundación César Manrique ni el Jardín de Cactus.

Y, por supuesto, admirar, por toda la isla, las numerosas esculturas móviles que diseñó y que podemos ver en muchas de las rotondas que encontramos a nuestro paso.

Desde el Mirador del Río obtenemos una hermosa panorámica de La Graciosa y, en el pueblecito en el que se ubica, podremos degustar unas deliciosas papas arrugaas con esa salsa canaria "... llamada mojo picón". Rojo y verde, como prefieras. Ambas exquisitas.


Fundación César Manrique. Estancia
Fundación César Manrique. Ventanal





Su obra queda bien reflejada en alguna de sus frases:

"En Lanzarote está mi verdad".

"Vivimos tan corto espacio de tiempo sobre este planeta que cada uno de nuestros pasos debe estar encaminado a construir más y más el espacio soñado de la utopía. Construyámoslo conjuntamente: es la única manera de hacerlo posible."

LANZAROTE... FUEGO, AMOR Y VIDA

Quieres un destino tranquilo. Un lugar donde poder desconectar de ese trasiego que diariamente nos aboca al estrés y a olvidarnos de que existe algo más que los problemas del trabajo y de la crisis. Buscas entre las múltiples ofertas que existen y, finalmente, dices ¿porqué no?. Vámonos a Lanzarote.
Tragaluz en el centro de visitantes de Timanfaya. Lanzarote
Una vez que ya lo has decidido y has contratado, ya no hay marcha atrás. Entonces empiezas a dudar porque ¿qué voy a hacer yo en Lanzarote?, ¡pero si allí sólo hay tierra negra!.

Craso error.
Demostración geotérmica en Timanfaya. Lanzarote
Tierra negra, sí, pero no sólo eso. Una tierra y una roca negra que te envuelven porque Lanzarote, isla volcánica, te atrapa con esa aridez que la caracteriza. Paisajes imperdibles que son un descanso para tus pupilas. Espacios que, carentes de verde, te devuelven una luz y una vida que no encuentras en otras zonas muchísimo menos áridas del continente.

Pisar la luna debe de ser muy similar a pasear por el Timanfaya.
Timanfaya. Brotes de vida
Hoy Parque Natural de los Volcanes, el Timanfaya te muestra la lucha por la vida en este planeta tan maravilloso y tan brutal, y te hace imaginar lo que debieron ser aquellos 6 años de erupciones ininterrumpidas para los habitantes de la isla. Cierto que los medios de comunicación nos muestran hoy en día las imágenes de los desastres naturales que acontecen, pero recorrer Timanfaya te acerca de verdad al hecho cierto de esos desastres. En el centro de visitantes, obra de César Manrique y un excelente mirador al Parque, con las tres demostraciones geotérmicas podrás imaginar lo que implica la “actividad del volcán”.

Vivir con el volcán no debe ser fácil.
Cultivos de vid enarenados. Lanzarote
Arrancarle a la tierra, a la naturaleza, las pocas gotas de ese elixir de la vida que es el agua, tampoco. Sin embargo, en Lanzarote han sabido aprovechar los recursos existentes para convertir en posible lo imposible y conseguir excelentes caldos blancos utilizando los cultivos enarenados, magníficas obras de ingeniería sin ingeniero.

Laguna de los Clicos (Lago Verde). Lanzarote
Subir la pendiente que te va a permitir ver la Laguna de los Clicos, más popularmente conocida como Lago Verde, no deja a nadie indiferente. El lago, situado sobre el mismo cráter del volcán, goza de un espectacular color verde que le confiere el fitoplancton, un alga que habita y prolifera abundantemente en sus aguas, de las cuáles, por cierto, salió Raquel Welch en la película “Hace un millón de años”. Si además decimos que a sus pies se encuentra una hermosa playa de arena negra, estamos describiendo un entorno verdaderamente paradisíaco.
Los Hervideros. Lanzarote

Playa Blanca (puerto). Lanzarote
Pero Lanzarote tiene mucho más que Timanfaya. Cualquiera de sus múltiples playas y localidades goza de una luz y un color que son difíciles de imaginar y definir cuando hablamos de una isla volcánica. Playas tranquilas de aguas cristalinas, calas marinas con cuevas misteriosas que invitan a pensar en islas caribeñas y barcos piratas con la bandera ondeando al viento y ocultándose en ellas. Sabor, encanto, misterio, historia … tierra, mar y hombre conviviendo y aprehendiendo.

Lanzarote es negro, pero también verde, y azul, y rojo, y blanco.
Lanzarote es silencio, paz, tranquilidad. Lanzarote es el mar azul y la vida blanca.